Página de Montorfano


 

 

 


Cómo empezamos

Este es el testimonio de cómo empezaron, que las llevó a la investigación genealógica, de algunas personas con las que comparto mi pasión.

Si alguien quiere contarme su historia para compartirla, con gusto la agregaré:

Africa Bayón:

Permíteme que te cuente mi historia, aunque también temo aburrirte: Cuando tenía unos doce o trece años estuve visitando con mi padre una iglesia abandonada. Siempre he disfrutado con ello, me imaginaba a gentes de otras épocas, como un viaje al pasado... cuando salimos mi padre me dijo: "Un día vamos a pedir a los curas la llave de la sacristía, allí guardan libros y documentos antiguos y en ellos están apuntados los nombres de nuestros antepasados... " Yo casi no le creía. Me parecía como tantas mentiras inocentes que se cuentan a los niños. Y además no lo hicimos nunca, aunque él tenía la natural curiosidad que tiene todo el mundo sobre su apellido, y algunas ideas muy particulares sobre su procedencia. También me hablaba mucho de sus abuelos, que murieron antes de que yo naciera, así como mi abuelo que contaba muchas historias sobre sus antepasados más cercanos a los cuales casi conocía a través de ellos. Cuando murió mi padre hace tres años (y mi madre poco después) la historia que te cuento se me quedó grabada como una obsesión, y a su vez quedé muy agradecida a mi familia paterna, pues me consolaron y en aquellos dolorosos momentos me sentí muy amada y protegida por todos ellos. Pero sentía que había perdido también un nexo con aquellas personas que conocía a través de los recuerdos de quienes había perdido. Y entonces pensé en agradecimiento a mi familia y homenaje a mi padre regalarles a todos mis tíos un libro con la historia de nuestros antepasados perdidos en la bruma del pasado. Por eso me he convertido un poco en cronista de la familia. Algunos de mis familiares piensan que estoy un poco loca con esta afición. Una de mis tías decía: "Ha llegado tan atrás, que "esos" (refiriéndose a los antepasados más antiguos) ya no tienen nada que ver con nosotros... Y he escrito libros que regalo en aniversarios en los que recojo la información de nombres y fechas, pero también la más cercana de recetas de cocina de mis abuelos, de hermosas historias antiguas de las que son depositarios mis tíos, fotografías familiares (que a veces he tenido que arrancar literalmente de las manos de ellos para escanear). Es algo bonito y de lo que me siento bien orgullosa. Además, les gusta a ellos y me emociona a mí, y eso es lo más importante. Ahora tengo una idea estupenda que ya te contaré.

Cristina Alcover:

Te contesto, que me decidió, a mi hermana y a mi, el no tener mas a mi papá, el querer saber mas, el recuperarlo mediante su pasado. Cuando éramos pequeñas (1º o 2 º grado), resultaba de lo mas divertido cuando nos preguntaban en la escuela "nacionalidad y lugar de nacimiento del padre???? decir Islas Baleares, era tan remoto y desconocido el lugar que, cada tanto, íbamos al mapa a verificar que existía un lugar así. Papá fue a Argentina a los tres años, llevó poco de su tierra, era muy pequeño, en cambio mi mamá que nació en Treviso (Italia) llegó con 5 años y con una maleta de llena recuerdos de sus abuelos y tíos, que siempre nos relataba, además conocí a mis abuelos maternos y un montón de parientes italianos, a los paternos solo a mi abuelo muy viejito y sin memoria. De mamá, no estudio la genealogía, y de papá si. No se qué pasará mas adelante. Cuando estaba papá, era como que él siempre nos iba a dar la respuesta. Hace dos años, jamás se me hubiera ocurrido pensar que hoy iba a escribir esto desde Mallorca, ese lugar tan lleno de misterios cuando éramos pequeñas. Cariños Cristina

Rosa Liñeiro:

Mientras me iba para casa me replicaba en la cabeza esa pregunta que se lanzó en algún momento si esa búsqueda de historias personales tenía que ver con el sentirse orgulloso de ser de aquí o ser de allá.
En mi caso particular siempre sentí orgullo por ser argentina y no deseo reemplazarlo y/o compartirlo, tampoco me interesa tener algún pasado ilustre. Lo que me pasa con mis raíces no tiene que ver con la necesidad de sentirme orgullosa, es otra cosa muy distinta, muy difícil de explicar que tiene que ver con los sentimientos.
Esos sentimientos que tengo grabados en la sangre y que no necesitaron de la manifestación oral de mis mayores.
Como he explicado en la reunión nunca tuve un relato de mis raíces por parte de mis abuelos, porque solo conocí a una abuela a quien le dolía mucho su pasado signado de desgracias personales. Sin embargo, siempre tuve con ella la inquietud de preguntarle y de saber, que sólo frenaba cuando sus ojos se llenaban de lágrimas.
Nunca me pregunté, cosa que si hago ahora porqué mi segundo CD de música fue de zarzuelas cuando jamás se escuchó en mi casa música de ese tipo. Porqué, cuando nunca hubieron en casa tradiciones españolas a mí me hervía la sangre cuando veía por televisión sus bailes, sus comidas y sus costumbres.
Porqué cuando vi a Joaquín Cortés por televisión quedé electrizada a tal punto que cuando vino a la argentina festejé mi cumpleaños en el teatro viéndolo bailar emocionada hasta las lágrimas.
Todas las sensaciones que fui teniendo a lo largo de mi vida hacia mis raíces fueron de la misma intensidad a las que sentí el día que tuve en mis manos la partida de bautismo de mi bisabuela.
Y son las mismas que sentí cuando vi por internet la imagen de la iglesia donde había sido bautizada mi bisabuela y las que siento cada vez que encuentro un dato que arme ese rompecabezas que es mi historia.


 

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